La historia comienza, de Amos Oz

El canon de Ozlogo-quimera

Amoz Oz
La historia comienza
Editorial Siruela, 2008
138 páginas

La historia comienza da cuenta de la faceta de profesor de literatura del escritor y periodista israelí Amoz Oz, al reunir una colección de breves ensayos basados en sus clases en diversos centros de enseñanza y en un ciclo de conferencias pronunciadas en el Museo Eretsz Israel de Tel Aviv entre 1995 y 1996. En cada uno Oz nos dará a leer el principio de una pieza narrativa de algún conocido autor, para luego someterla a un análisis cerrado, donde trata de adelantar los rasgos esenciales de cada obra. No es casual que el Oz quiera comenza su libro tratando de transmitir al lector, mediante unos breves párrafos de stream of concioussnes, la increible multiplicidad de posibilidades a las que tiene que enfrentarse un narrador a cada instante de contar una historia. En efecto, La historia comienza, comienza una y otra vez, sucediéndose cortos capítulos de estructura casi idéntica, como pruebas consecutivas de los mil modos de escritura posibles. Un constante reinicio que Oz sustenta en la idea de que cada novela crea su propio universo, con sus propias leyes, que el lector acepta a según “el contrato” que se establece en su comienzo. En una de las escasísimas citas, Oz nos señala a Said como su punto de partida, y remarca estas palabras suyas: cada comienzo es en realidad una interrelación entre lo conocido y lo nuevo.

Como es natural en un profesor de literatura de literatura hebrea, amen de miembro de la Academia de la Lengua Hebrea, los autores de los textos elegidos están en su mayor parte relacionados con el pueblo judío, dando lugar a una nómina que da una pista sobre la singularidad del canon que se maneja en las universidades israelíes. Si bien las literaturas nacionales suelen articularse por una misma lengua y origen territorial, aquí se dan orígenes, nacionalidades e idiomas dispares, coincidiendo tanto solo en un origen étnico común. Así conviven Kafka (escritor checo que escribía en alemán) y Elsa Morante (escritora de nacionalidad y lengua italianas) con S.Y Agnón (escritor de idioma hebreo nacido en…Galicia y muerto en Jerusalem), y S.Yizhar y Yaakov Shabtai (ambos israelíes). Además, se incluyen textos de Gabriel García Márquez, Theodor Fontane, Gogol y Raymond Carver, en un recorrido que abarca desde el realismo fundacional al realismo sucio.

En la introducción Amos Oz también nos habla de su padre, del que dice que “escribía libros sesudos”, y de su mesa de trabajo, que siempre estaba poblada de papeles y volúmenes “como un suburvio de Calcuta”. Cuando la heredó su hijo, quien se enfrenta a la escritura sin ninguna clase de ayuda bibliografía, pasó a estar desierta “como la pista de aterrizaje de Cosovo”. Aplicando el mismo sistema de análisis que se usa en La historia comienza, podemos decir que Oz nos propone aquí un contrato: si habitualmente los libros de crítica literaria se abordan desde un proceso erudito de recopilación de materiales, consultas bibliográficas y citas, en La historia comienza el crítico se enfrenta a solas con su objeto de estudio, sin más herramientas que las que tiene el novelista para enfrentarse a “la página en blanco”.

El pacto se corrobora. La historia comienza se resuelve como un libro de literatura hecho desde la literatura más que como ensayo erudito. Las citas bibliográficas son casi inexistentes, y el texto se mantiene virgen de referencias, ademanes o modismos propios del academicismo (como dice Villanueva “sin la más mínima contaminación de escuela”). La prosa fluye, con más concesiones a lo lírico que a lo teórico, y los análisis se enlazan entre ellos en una búsqueda de la continuidad, típica del sentido del desarrollo con que el novelista aborda la empresa del libro. La serie de análisis resultantes, donde a menudo se sacrifica la profundidad y complejidad por el transcurrir ameno y la lectura entretenida, puede cautivar a lectores pero difícilmente a los expertos, que no dejarán de advertir en Amos Oz un mayor mérito en su estilo que en sus reflexiones. Con todo, Oz sabe hallar valores profundos por debajo de las primeras impresiones, y desmuestra eficazmente que la literatura es un juego de engaños y pistas falsas con que se manipula la comprensión del lector. La historia comienza, al ser literatura y basar su análisis por entero en estractos incluidos en el libro, consigue solventar el problema típico de los ensayos sobre literatura. Mantiene nuestro interés como lectura autónoma, y conserva la magia propia del análisis impresionista.

* Este artículo ha sido originalmente publicado en la Revista Quimera. Por favor, en caso de cita, remítase a Revista Quimera. Diciembre, 2008.

Esta entrada fue publicada el 07/01/2009 a las 4:47 pm. Se guardó como Crítica, Quimera y etiquetado como , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

2 pensamientos en “La historia comienza, de Amos Oz

  1. Bibliófilo en dijo:

    dónde puedo encontrar para leer el libro online?

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