After Dark, de Haruki Murakami

La noche japonesa

After Dark

Haruki Murakami

Tusquets, Barcelona, 2008. 248 pags

Artículo originalmente publicado en la revista Quimera. No 204. Marzo 2009

La noche americana fue el nombre que se popularizó en Europa para referirse a una técnica utilizada en los estudios de Hollywood de los años cincuenta, que consistía en hacer pasar escenas rodadas durante el día por escenas nocturnas. Colocando un filtro y cerrando un poco el diafragma, se imprimía a la película una atmósfera que con el paso de los años ha pasado a ser una de las señas emblemáticas del cine de una época, en el que no importaba tanto alcanzar el hiperrealismo como crear una ilusión de tonalidades ficticias. Haruki Murakami ha querido filmar una novela con una receta similar. Dando testimonio de las horas alucinadas de una noche en blanco en un barrio de la gran metrópoli japonesa, After Dark se abre como tiempo especial donde la realidad adquiere esa tonalidad fabulosa. Así el paisaje cotidiano se desdobla, y el barrio que durante el día no presenta nada especial, por la noche se puebla de individuos solitarios y animales nocturnos como barman, prostitutas, inmigrantes ilegales, músicos de jazz o mafiosos, con el trasfondo posmoderno de la iluminaria urbana y las calles desiertas. Un ambiente emocional cálido y acogedor, como de programa radiofónico de madrugada, invita a los desconocidos a compartir sus miserias, historias y tribulaciones, para luego desentenderse y olvidarse para siempre.

After Dark también podría servir como ejemplo de película novelada o storyboard traducido a literatura. La voz narradora, que abre los capítulos con un estilo casi idéntico al utilizado en las notas escenográficas de un guión, da cuenta de los movimientos de la cámara imaginaria con la que se captura la escena. No solo asume los límites de la narrativa a través de la imagen; también invita al lector a reflexionar sobre dichos límites, colocando a menudo la técnica narrativa en el centro de lo narrado. El relato metaficcional desembocará en lo fantástico cuando se empiece a jugar con la relación entre el observador y lo observado, confundiendo los planos de realidad que ocurren a uno y otro lado de la pantalla de un televisor. El relato abstracto de una adolescente durmiente, observada por un individuo enmascarado que la observa a través de una pantalla, se entremezcla con capítulos más realistas, donde los personajes confiesan sus problemas o se conducen en la soledad de la noche. Así se transmite la sensación de que todo va transcurriendo simultáneamente, como es corriente en las películas donde las tramas se desdoblan. Es en ese tiempo especial, especificado gracias al dibujo de un reloj que encabeza los capítulos, cuando se abre una temporalidad aristotélica, que aúna más en la naturaleza escénica de la novela.

Dentro de la narrativa de Haruki Murakami, After Dark constata una vez más la propensión del autor a profundizar en personajes adolescentes, solitarios, taciturnos, habitualmente marcados por una historia triste, que se han fugado del domicilio familiar o de una vida planificada y responsable. Estos personajes, ya presentes en novelas anteriores como Tokio Blues o Kafka en la Orilla, presentarán sus conflictos de forma confesional, a modo de historias que van desgranando en largas conversaciones, sin que la narración conozca grandes clímax ni sobresaltos, ni cambios sustanciales en el status de los participantes en la trama. Murakami nos ofrece así un retrato de adolescentes inadaptados y solitarios que relacionamos casi inevitablemente con la versión que los medios periodísticos dan de los problemas de la pubertad en la sociedad japonesa actual. En un contexto más general, la tradición literaria americana de relatos de madurez como El Guardián entre el Centeno o El Palacio de la Luna, parece haber encontrado en Murakami un renovador. Pero quizás el mayor valor de After Dark, más allá de esta consabida temática, sea presentarse como una novela cinematográfica diferente, gracias a la inclusión de una narración metaficcional que adquiere tintes casi oníricos.

Esta entrada fue publicada el 22/05/2009 a las 4:23 pm. Se guardó como Crítica, Quimera y etiquetado como , , , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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