Boring Home, de Orlando Luis Pardo Lazo

Por qué los escritores escriben sus libros

Boring Home

Orlando Luis pardo Lazo

Lawtonomar, Internet. 2009. 80 pags.

Edición digital. Descarga libre aquí

Artículo originalmente publicado en la revista Quimera. No 306. Mayo 2009

Mientras expertos y empresarios del mundo editorial se dejan los cuernos para discernir cómo y quién va a sacar tajada con la literatura digital, acontecimientos pequeños pero relevantes nos recuerdan que la literatura sirve para algo más que para satisfacer el paladar de un selecto grupo de consumidores occidentales. El pasado 17 de febrero, tenía lugar en una explanada cercana a la sede de la Feria Internacional del libro de la Habana, la presentación de Boring Home, el último libro del cubano Orlando Luís Pardo Lazo. Pese a las durísimas amenazas y el acoso policial, pudo celebrarse un acto informal donde se repartieron copias en CD del libro -publicado por la editorial semi-clandestina Lawtonomar- a un grupo de espectadores y periodistas avisados gracias a la labor difusora de diversos blogs críticos con el régimen castrista, encabezados por el célebre Generación Y, de Yoani Sánchez. El texto había sido previamente rechazado “a gritos” por la editora estatal Letras Cubanas, provocando que su autor, que tiene en su haber varios libros publicados con el beneplácito de las autoridades, fuera sacado de las listas de escritores promovidos por las instituciones oficiales, expulsado del jurado de un importante premio y sometido a un repentino alubión de amenazas violentas, también dirigidas contra su madre. Afortunadamente, una edición PFD de Boring Home fue colgada en Internet, de lo que, gracias a una noticia en la edición digital de El País, pudieron enterarse muchos lectores, entre ellos el que aquí escribe. Veinte horas después este crítico se descarga Boring Home, imprime un ejemplar, lo encuaderna en la fotocopiadora de la Universidad de Pekín, y envía un correo electrónico al co-director de Quimera, quien le da luz verde para escribir la crítica que usted está leyendo. Si finalmente usted también se anima a descargar y leer Boring Home, se habrá culminado un pequeño (pero maravilloso) acontecimiento. Para empezar, habremos dejado en ridículo a las autoridades cubanas, incapaces de calibrar la capacidad de Internet para volver contraproducentes sus intentos de reprimir las libertades en Cuba. La ineptitud de los perseguidores, unida al activismo de blogueros como Yoani Sánchez, a la sensibilidad de medios como El País o Quimera, y a la iniciativa de usted y yo, puede convertir lo que iba a ser una tímida presentación en un pedazo de césped de La Habana en un lanzamiento editorial a escala internacional.

La literatura es un hecho intrínsecamente humano, que a lo largo de la historia ha logrado sobreponerse a las limitaciones y miserias de todos los sistemas de organización social que han regido el mundo. Este pequeño (pero maravilloso) acontecimiento debería servir al menos para dejar una cosa clara, tanto a capitalistas de Barcelona, como a comunistas de La Habana, integristas de El Cairo, creacionistas de Kansas, okupas anti-sistema de Berlín y demás interesados en instrumentalizar el arte para su beneficio. La literatura a partir de ahora se valdrá de Internet para elevarse por encima de cualquier condicionante lucrativo o doctrinal que quieran imponerle. Si ayer fue la imprenta o la alfabetización, Internet es hoy el verdadero motor que devuelve a la gente el poder de controlar su cultura. Un último apunte: el hecho de que la copia de Boring Home que maneja este crítico haya sido impresa en Pekín tampoco debería pasar por inocente; el bajísimo coste de las fotocopias en China ilustra bien la total falta de interés de sus autoridades por lastrar la culturización de su país con impuestos destinados llenar las arcas de elitistas organizaciones de empresarios y artistas comerciales, que es exactamente lo que ocurre en España. El caso de nuestro canon debería advertirnos de qué es lo que pasa cuando se dejan estos debates, que afectan al corazón mismo del sistema artístico, en manos de personas cuyo principal objetivo es asegurar la supervivencia de un negocio. ¿Querrán lo mismo para la literatura digital? De momento, un significativo adelanto: mientras en China y Cuba censuran la libertad de expresión, en España te cobran por ejercerla.

Con semejante prólogo, resulta difícil no hacer una lectura de Boring Home concentrada en los aspectos que han asegurado a Pardo Lazo la caída en desgracia y el ostracismo oficial de su literatura. La situación de Cuba no solo vuelve paranoicos a sus habitantes, sino también a los foráneos, que tendemos a interpretar en clave política cualquier libro, música, persona o película que nos llegue de la isla. Eso le lleva a uno a desear el fin de la dictadura, no ya para que por fin Cuba pueda hablar libremente de política, sino para que, por fin, libremente, pueda dejar de significar y ser interpretada políticamente a cada momento. Lamentablemente, a día de hoy no resulta posible. Los perfiles de Boring Home son los límites de la censura, y más que una obra completa, a menudo se nos muestra como el anuncio de la novela que un escritor crítico con La Habana podría llegar a escribir si le quitaran las manos de la boca. Nunca sabremos todo lo qué pensaba Quevedo de España, y todavía está por ver si llegará el día en que Pardo Lazo nos aclare cuánto de él tuvo que dejar de lado para no correr la misma suerte que un poeta encarcelado del siglo XVII.

Por toda esperanza, Boring Home se abre con el espeluznante retrato de La Habana dentro de cien años, donde todo sigue igual. Hoy es muy corriente la utilización de distopías para mostrarnos a los lectores cuál puede ser la derivación de nuestra sociedad dada la fugaz marcha de los acontecimientos. Antes al contrario, la fuerza desasosegante del relato de Boring Home es justamente la opuesta: el horror derivado de la absoluta ausencia de cualquier marcha, buena o mala, de los acontecimientos. En los últimos años, los habitantes del mundo hemos comenzado a recelar de los vertiginosos cambios que nos acontecen, mientras los habitantes de Cuba los desean con todas sus fuerzas. Definitivamente fuera del mundo, la Cuba de Boring Home es la cara opuesta de la incesante transformación que define el comienzo de siglo XXI.

La oposición de la voz protagonista de los relatos de Pardo Lazo a esa realidad momificada se resuelve sensorialmente, más que a través del análisis o la descripción. Resentimiento profundo y desesperación suicida son los sentimientos predominantes que contagia La Habana (cámara de gas, nave fantasma, Hiroshima, son algunos de sus alias), identificándose como una enfermedad incurable que va calando en el protagonista Orlando, sumido en la desgraciada certeza de que el destino del hombre y la ciudad se hallan fatalmente unidos, hasta tal punto de que el individuo relaciona su propio fin con la aniquilación total de la ciudad. Solo en la región autónoma que genera la intimidad de los amantes, encuentra Orlando su evasión, para hallar complicidad y compañía en un odio común y libre hacia lo que les rodea.

Boring Home define la desdicha de un hombre de treinta y seis años que ve como se pasa la vida esperando un cambio que nunca llega, y que desgraciadamente se llama Orlando, igual el autor de la novela. Obra con momentos flojos, sí, pero también con muchas páginas excepcionales, Boring Home anuncia a un escritor muy cerca de alcanzar la madurez literaria. La pregunta trágica es ¿llegará a alcanzarla? El protagonista Orlando ha terminado con La Habana, ha exprimido hasta la última gota de su vitalidad. Y La Habana ha terminado con él. ¿Está el talento de Pardo Lazo también condenado al inmovilismo, como todo lo demás en la Cuba revolucionaria? Un escritor cubano de treinta y seis años ha publicado una obra en Internet. Se descarga gratuitamente. Se llama Boring Home. Mientras sigue el debate sobre cómo ganar dinero, un pequeño (pero maravilloso) acontecimiento nos habla de los grandes motivos por los que una persona se sienta en una mesa y dedica su vida a la literatura.

Esta entrada fue publicada el 22/05/2009 a las 5:13 pm. Se guardó como Crítica, Quimera y etiquetado como , , , , , , , , , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

2 pensamientos en “Boring Home, de Orlando Luis Pardo Lazo

  1. Me gustaria compartir opiniones en relacion al estado actual de los espacios de creacion. Estoy escribiendo un texto (Fase C) y me gustaria contrastar con vosotros.

    Un saludo

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