Esta vez el fuego, de Michele Monina

Berlusconi y los partisanos

Esta vez el fuego

Michele Monina

Periférica, Cáceres. 2009. 147 pags.

Reseña originalmente publicada en Quimera. nº314. Enero 2010

Hace ya diez años, el novelista italiano Michele Monina publicaba en su país una novela que, entre otras cosas, narraba la manifestación de un millón y medio de personas contra Berlusconi tras su victoria electoral en el 93. Quince años después, asegura el autor: “el movimiento estudiantil mueve a mucha menos gente que nunca (…) No hay nada en Italia que escape a las redes de Berlusconi (…) Los obreros ahora votan a la derecha”. Para los lectores españoles de Esta vez el fuego, que ahora se publica por primera vez en nuestro país, el texto nos llega como evidencia de la enorme brecha entre el clima de oposición ciudadana de los noventa y el liderazgo incólume del líder italiano en la actualidad. “Es el gángster que todos querríamos ser y no el que querríamos ver en la cárcel”, sentencia Monina.

Utilizando la gran manifestación como marco, la novela traza el retrato del activismo de un círculo de adolescentes de izquierdas, a base de pequeños episodios donde se intercalan tiempos, espacios y voces narradoras, rompiendo la linealidad narrativa con más eficacia que afán estético. El uso de la primera persona ilustra bien una mentalidad donde se mezcla las ansias de lucha por el cambio social con las pulsiones agresivas propias de la juventud. Las alusiones de los protagonistas a La Naranja Mecánica y el hecho de que uno de ellos sea hincha de fútbol, suma complejidad a unos arquetipos que se definen por su relación con un acto de violencia criminal que marcará el final de la fábula: desde el idealismo romántico del que participa por accidente, hasta la brutalidad del tifosi que busca espacios de impunidad para dar rienda suelta a su afán de destrucción. El resultado, en palabras de Marta Sanz, es “una épica descolorida”, una imagen más del fracaso del movimiento radical de izquierda, de nuevo ensuciado por su sospechosa legitimación de la violencia. En algunos momentos puntuales, el discurso de los protagonistas al respecto se volverá tan infantil que llega a ensombrecer la calidad literaria.

Al final de la primera década del 2000, Esta vez el fuego no solo da testimonio de un movimiento social casi extinto en Italia, sino en toda Europa: el de la izquierda tradicional que tantísima importancia tuvo hasta finales del siglo XX. El autor nos presenta el repertorio de una sentimentalidad en retroceso: el espíritu de la internacional, de las manifestaciones amparadas bajo las banderas comunistas, de la solidaridad entre trabajadores, del ardor ideológico; un sentimiento exaltado de lucha popular que los personajes de la novela combinan con el nihilismo cínico más propio de su tiempo, identificándose como entes híbridos, en el engranaje de dos generaciones. No es casualidad que uno de los capítulos centrales rememore con nostalgia las hazañas de los partisanos en la Segunda Guerra Mundial. Incapaz de dar sentido efectivo a su doctrina en el presente, el protagonista añora la época dorada donde el conflicto se materializaba en enfrentamientos de sangrienta simplicidad. La literatura de Monina muestra una izquierda tradicional cada vez más amparada en el revival, con un discurso a veces se acerca más a la reconstrucción histórica que al activismo realista. El escenario central de la acción novelesca parece alentar esa duda ¿Hasta que punto las manifestaciones de la izquierda tradicional no se han convertido en puro performance, en un hábitat artificial donde reproducir a escala la lucha de clases y el enfrentamiento contra el sistema? Son pocas las narrativas que se han interesado por la manifestación posmoderna, pese a su capacidad escénica para expresar conflictos de relevancia. Con Esta vez el fuego, Michele Monina nos ha regalado la memoria de una juventud más comprometida, y algunas de las claves de su desaparición. Y confirma una tendencia: las novelas más sofisticadas, suelen ser breves.

Esta entrada fue publicada el 01/02/2010 a las 6:35 pm. Se guardó como Crítica, Quimera y etiquetado como , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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