Zumbido, de Juan Sebastián Cárdenas

Artículo originalmente publicado en Quimera nº320-321. Julio, 2010.

Hay ficciones que recuerdan a los sueños, tanto por la forma en la que se organiza la historia como por los elementos con los que el autor juega para componerla. Sueños, pero también delirios, visiones febriles o vivas pesadillas parecen servir como materia prima a Juan Sebastián Cárdenas para componer Zumbido, su primera novela, o al menos, para inspirar la naturaleza de su narración. Eternal Sunshine of the Spotless mind, de Charlie Kauffman, o El Castillo de Kafka, pueden ser referencias válidas para ubicarla.

En el tiempo, Zumbido transcurre durante una jornada que se dilata sin responder a las estrictas divisiones de la vida utilitaria; semanas, meses y horarios no tienen cabida en un ambiente donde los acontecimientos fluyen sin elipsis ni interrupciones. Todos sentimos a diario la sensación desacompasada de pensar mientras vivimos, abriendo en esas elucubraciones un periodo de excepción que durante unos instantes nos aparta del ritmo de nuestro entorno. La novela, que parece trascurrir en uno de esos momentos, ciertamente narra un periodo excepcional que se abre repentinamente en la vida del protagonista, y lo precipita a un mundo que parece configurado en torno a miedos y turbaciones atávicas. El ataque de un perro, la muerte de una hermana, el fanatismo de una secta basada en un mito dantesco, el hambre como motor de la voluntad, se proyectan sobre un paisaje de irrealidad desasosegante; sanatorios, solares de peligrosos barrios periféricos y moles industriales, carpas de circo, capillas. Por ahí se traslada un protagonista que asiste pasivo a este espectáculo del que a la vez es víctima, atrapado por una misteriosa amnesia que borra de la historia -escrita en primera persona- cualquier información o impulso al margen de ese mundo. No se juega aquí a la tradicional dosificación de la información propia de la narrativa, sino que parece que toda la información está volcada, al igual que en un sueño, sin más trasfondo posible, en la propia escena.

El psicoanálisis y otras disciplinas han ofrecido numerosos códigos para desencriptar los sueños, concibiéndolos como un mensaje lleno de significantes a los que atribuir significados. Si nos fijamos, se trata del mismo procedimiento con el que se trataba de tipificar los sentidos del arte hasta la aceptación general de la libre interpretación y pluralidad de sentidos. Pero siempre existe la posibilidad de mantener la recepción de la obra en un plano más experiencial, menos lógico o verbalizado, respetando así sus inferencias inconscientes y la riqueza de su abstracción. Esta forma de consumo, que tan espontánea resulta cuando nos acercamos a una pintura, una escultura o un poema, es más inusual para la novela, que no suele desenvolverse en un terreno lo suficientemente vago como para permitirlo. Con Zumbido, Juan Sebastián Cárdenas parece asumir ese desafío, y además nos alerta: “Pero el zumbido en realidad no representaba nada. Tampoco tenía un valor simbólico ni era una metáfora el zumbido no era más que un zumbido, así como el recuerdo de la mujer no era más que un recuerdo. Su único valor, si es que tenía alguno, radicaba en su misma presencia. Era algo a lo que solo se podía asistir con el cuerpo (…)” [p.76].

Coincidiendo en intenciones con esta descripción, gracias a procedimientos como la sinestesia y otras formas de explorar las capacidades del lenguaje para expresar sensaciones y percepciones, Zumbido abunda más en sensaciones que en sentidos, proporcionando una experiencia abstracta de la que no hace falta extraer comprensión alguna. Con páginas brillantes –y pese a un final menos inspirado- la primera novela de Juan Sebastián Cárdenas merece la pena. Y nos anima a caer sobre Carreras Delictivas, su libro de relatos publicado en España en 2008, que suscitó mucho interés entre algunos amantes del género, pese a pasar inadvertido para la mayoría.

Esta entrada fue publicada el 03/10/2010 a las 2:46 pm. Se guardó como Crítica, Quimera y etiquetado como , , , , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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