Comment de un discípulo de Bolaño a un fanático de Sebald

Un comentario al post de Jorge Carrión: ¿Es Bolaño una celebridad?

Muy bueno el artículo, Jorge. Bien es cierto que la puerta de la relaciones entre los beat y Bolaño no solo había sido ya empujada sino alumbrada con unos histriónicos carteles de neon para darle al público norteamericano referentes identificables (y de paso un nicho de mercado), ubicando así al “forastero”. Yo también creo que hay un valor en explorar esas relaciones, no solo para reafirmarlas sino también para desactivarlas, porque como bien sabes se han dicho barbaridades para acercar a Bolaño al mito que representan todos los que murieron jóvenes y vivieron para esa muerte y tuvieron algún talento para demostrarlo. En cierto sentido, todos esos personajes son triunfadores, pero del fracaso: seres que tuvieron éxito en su empeño por caer derrotados, en su afán autodestructivo, en su escenificación del desprecio por los valores burgueses de conservación, prosperidad, seguridad, éxito, etc. Para reafirmarse como uno de ellos, Bolaño ya protagonizó su propio reality en sus novelas y relatos, y construyó un personaje tan real y a la vez tan imaginario como Paris Hilton. En el diálogo de su obra con sus intervenciones públicas, de forma manifiesta, ya se sabe como jugaba a confundirse con el espíritu de sus personajes. Cuanto más se conoce del Bolaño real (es decir, cuanto más se le conoce por el testimonio de terceros), más queda al descubierto el Bolaño que no se emborrachaba nunca, el que siempre contó con un colchón familiar, el hombre esencialmente feliz que disfrutó cada día de su vida de su enorme talento, el burgués, el estratega. Quizás dentro de muchos años descubramos que Paris Hilton es una mujer familiar, humilde e inteligente, que exageró todo lo que podía asegurarle el éxito entre su público (y todo eso sumará riqueza al personaje, como suma riqueza y no lo desmerece en lo absoluto, descubrir el montaje que Bolaño orquestó en torno a su identidad real). Como Paris, Bolaño no es exactamente lo que aparenta ser, pero su biografía, su retrato, pueden maquillarse, enfocarse e iluminarse de manera que representen al mejor paradigma de su especie. Los dos cumplen con los requisitos perfectos para poder ser deformados sin llegar al engaño y encarnar los ideales de su cliché: la materia perfecta para construir un ídolo.

Todos tenemos claro que dentro de cien años nadie se acordará de Paris Hilton, pero que Bolaño será una figura histórica. También sabemos que, incluso con toda la Historia por delante, el número de personas que conocerán a Bolaño jamás se aproximará al número de seres humanos que a día de hoy ya conocen a Paris Hilton. A su manera, ambos personajes están obsesionados con la celebridad, que en Paris implica la conquista sincrónica de todo el espacio, y en Roberto la conquista diacrónica de todo el tiempo. A Paris no le interesa sobrevivir a su propio cadáver, porque Paris no puede sobrevivir a su propia juventud. Su obsesión es la de perpetuarse en el presente, estabilizar su belleza actual, encarnar los valores del momento. En Bolaño, toda literatura es un diálogo con la muerte, con la posteridad: un diálogo con los valores inmanentes. Paris disfruta señalando tu falta de estilo, tu descompensación con la rabiosa mutación de la moda; para Paris el mundo es un lugar outlet que lucha desesperadamente por subirse a la ola de la tendencia, en cuya cresta ella surfea marcando una estela que nadie puede seguir sin sentirse inmediatamente desfasado. Paris es el pantocrátor que juzga si has triunfado en la alocada carrera por distinguir este presente del presente anterior a través del consumo de estilos efímeros. Roberto, en cambio, aviva las llamas donde arderán todos los Paris Hilton de la literatura contemporánea. Bolaño ha dedicado libros enteros a los escritores olvidados, de todas las clases: de los detectives salvajes que vivieron y morirán en el total anonimato, a los literatos “nazis” que gozaron de ese remedo de fama de la que gozan el 99% de los escritores durante unas décadas, para luego quedar sepultados en el ostracismo más rotundo. Toda su actividad literaria podría resumirse como una lucha a sangre y fuego contra la desaparición literaria, y al mismo tiempo,  como una profundísima indagación sobre el fracaso de esas aspiraciones: las dos caras de una obsesión que ha dirigido toda una vida, con simetrías reveladoras a la obsesión que guía la de Paris. Las famosas listas de Bolaño, su desprecio por la mediocridad de su época, (por la mediocridad de los logros de cualquier época en comparación con los logros alcanzados en todas las épocas), su afición por jugar a ser el médico de las malas noticias (a tu literatura le quedan pocos meses de vida, chaval); su denuncia de las ínfulas de las estrellas literarias que pudo cruzarse en sus últimos años, todas convencidas de haber ganado la posteridad… ¿No pueden entenderse como el vaciado del molde, la fotografía negativizada, el opuesto simétrico al afán de Paris por celebrar los personajes del momento, la fama express, por rechazar el Pasado, la Historia, por negarse radicalmente a vivir conforme a la existencia de la Muerte? Paris Bolaño & Roberto Hilton: dos celebridades obsesionadas con alcanzar y definir la celebridad, y a la vez marcadas por un extraño aire de fracaso.

Esta entrada fue publicada el 25/01/2011 a las 1:28 pm. Se guardó como Crítica, Otros medios y etiquetado como , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Un pensamiento en “Comment de un discípulo de Bolaño a un fanático de Sebald

  1. Pingback: sigueleyendo.es

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: