La marrana negra de la literatura rosa, de Carlos Velázquez

Artículo originalmente publicado en Quimera. No 327. Febrero 2010

Ya es un tópico que de vez en cuando un crítico de espíritu joven se entusiasme con un libro cool y lo use como arma arrojadiza contra el panorama literario. El libro en cuestión – urbano, con mucho slang, sexo, drogas y bandas de música, que explora los ambientes barriobajeros y freaks con espíritu gamberro y cómico- revitaliza al crítico cual elixir, y lo dota de renovado vigor para arremeter contra la literatura adusta del canon predominante, y el espíritu remilgado de salón literario que abduce a tantos críticos y escritores, y (lo que es gravíssssimo) a algunos de los nuevos narradores más laureados. Pues bien, en justicia a La marrana negra de la literatura rosa, eso es lo que va a ocurrir a continuación.

En realidad, todo el mundo asume que el espíritu juvenil en la novela siempre es una excepción que nunca llega para quedarse, y lo que primará siempre serán las oleadas de escritores adustos que se dejan la piel para escribir como hombres de 50 años desde su más tierna infancia literaria. Tras breves y refrescantes épocas en las que algunos libros, autores o generaciones cool reciben un poco de atención de la prensa y las revistas de tendencias, el sistema literario regresa como un tentetieso a su centro natural, que puede definirse, de forma sospechosamente precisa, como el conjunto de actitudes y temas que nunca podrían ser calificados como “guays”. No es que los jóvenes de la literatura no atiendan a las modas; es que la literatura crea sus propias modas, que son intraducibles a otras áreas como la música o la ropa, a la vez que la mayoría de las modas externas se le resisten a la literatura. La forma de ser hoy guay en literatura, curiosamente, me parece antagónica a un libro genuinamente guay como La marrana negra de la literatura rosa, que sazona su narrativa con muchos de estos aditivos cool que tanto les cuesta aprehender a los escritores, incluidos los más jóvenes.

Contraviniendo esa tendencia al adusto tostón, aparece este desopilante libro de relatos escrito por el mexicano Carlos Velázquez, que es, sin duda, uno de los que más me ha gustado de todos los escritos en español por los de su generación (nació en 1978). Velázquez nos traslada al ambiente del norte de México actual, imprimiendo muchísimo color gracias a una expresión llena de localismos, y a un cuadro de personajes que se desenvuelven en una sociedad que el lector español quizás reconozca como un especie de lifestyle gringo a la mexicana. Mujeres ambiciosas, despiadadas y manipuladoras, y hombres débiles, mentirosos, viciosillos, bregan en un ambiente de hipermodernidad trash o buñuelismo sucio: travestis usados como amuletos en partidos de béisbol bajo promesas de operaciones de estética, mongolitos-estrellas del pop, hombres que juegan a ser bebes, cocainómanos con complejos de obesidad… Velázquez lleva a su territorio a Carver o Palahniuk sin perder un gramo de autenticidad, lo que nos recuerda que lo que se está cociendo en el territorio transnacional de Norteamérica es un mestizaje cultural sin precedentes entre la cultura anglosajona y la latina. La marrana negra de la literatura rosa es un buen exponente de la madurez de esta nueva nación literaria.

Velázquez no trabaja con clichés, sino con personajes realistas, intimistas, desconectados de la Historia, en los que prima una urgencia por vivir un futuro que se les acaba rápido. En esas vidas cortas, incluso en los momentos de fortuna, se adivina el inminente desastre, pero el patetismo siempre se transforma en comedia. Sobre todo, gracias a elementos argumentales y giros rocambolescos en plan serie B que harán las delicias de muchas almas sensibles, y harán creer a otros que se hallan ante mala literatura. Todo es parte de la política de excesos de La marrana…, que va en contra de un montón de convenciones sobre la sofisticación literaria en boga, y en realidad es pura diversión, y de la más inteligente.

Esta entrada fue publicada el 12/05/2011 a las 9:17 am. Se guardó como Crítica, Quimera y etiquetado como , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

2 pensamientos en “La marrana negra de la literatura rosa, de Carlos Velázquez

  1. Muy señoras y señores nuestros:
    Somos La sargento Margaret y la Patrulla de Salvación, la policía editorial. Nos ponemos en contacto con ustedes para comunicarles que debido a las continuas irregularidades que hemos detectado, y en las que están ustedes implicados, nos hemos visto obligadas a editar un “post” en nuestro “blog” La Patrulla de Salvación:

    CARLOS VELAZQUEZ

    Entendemos que merecen ustedes ejercer el derecho a réplica. Por ese motivo les comunicamos que actualizaremos dicho “post” con sus comentarios. Sin otro particular se despiden

    Daphne, Josephine, Samantha y la sargento Margaret.
    LA PATRULLA DE SALVACİÓN
    !A su servicio!

    • Queridas mías: he leído vuestro post, y la verdad, no sé que demonios queréis que replique. Sobre Velázquez, ya dejáis bien claro que os parece una mierda. Y es un escritor acojonante. Eso me deja completamente aturdido. No sé como interpretar que os parezca una mierda, dado que Velázquez es un escritor súper dotado, y será premio Nobel en tres o cuatro años, y también será el primer chicano en ir a la luna, y hará giras visitando a todos sus amigos presidentes y dictadores de Latinoamerica y Europa. Poco más puedo comentar sobre su post, señoras…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: