“Antes de las jirafas”, de Matías Candeira

Artículo originalmente publicado en Quimera. nº331. junio 2011

El talento siempre impone su estilo, y si merece la pena comentar –y discutir- Antes de las jirafas, es porque hay mucho talento incluido en los 16 relatos que lo conforman. Cuando Vicente Luis Mora, Patricio Pron, Olmos Malherido o Milo Kromptic ya han querido posicionarse en torno a este libro, no hablamos de anunciar la llegada de Matías Candeira (Madrid, 1984) como una joven promesa, sino como un escritor que ya se abre camino en la escena de la literatura independiente. Dado que su calidad está más allá de toda duda, cabría preguntarse, ¿dónde está su actualidad? ¿En qué aspectos Antes de las Jirafas resulta renovador? ¿En cuales no? Como advirtieron otros, resulta imposible dar una respuesta unitaria que valga para la totalidad del libro. No parece muy aventurado definir Antes de las jirafas como un mosaico de trayectorias posibles, tanteos y etapas de esas que se queman rápido en los primeros años de escritura, algunas muy esperanzadoras en cuanto a su potencial para próximas obras, otras más trilladas y faltas de interés.

En muy pocas palabras, la propuesta artística de Candeira pasa por situar la acción en un plano totalmente ficticio, que omite todo referente a la realidad social y trabaja desde imaginarios sobre todo prestados por la cultura anglosajona, especialmente el pulp, los cómics y el cine hollywoodiense. En los territorios más fantasiosos, Antes de las jirafas encuentra su combustible para desarrollar una escritura hiper-estética, plagada de sensaciones visuales. En las tramas intimistas, una veta para buscar la lírica dramática y emocional. Su manejo del lenguaje, los destellos brillantes de poesía, y su prosa rítmica, convierten su trabajo en un bocado exquisito para gourmets del manejo de las palabras y la narrativa ornamental.

Ahora bien, existe otro tipo de lector, poco dado a aventurarse en libros de poesía, que considera el contenido sociológico, los referentes reales y la intención política aspectos irrenunciables de la narrativa. Algunos críticos dan por hecho que la narrativa que no habla de problemas sociales en clave marxista, y denuncia miserias de forma explícita, carece de dimensión política. En realidad, cualquier obra que ofrezca un análisis sobre la realidad cumple con esa demanda, hoy sobre todo a través del diálogo con otros discursos predominantes: la información, la publicidad, la filosofía, los actos de consumo, las nuevas tendencias de comportamiento y organización social, el cambio tecnológico, la cultura, etc. Por el contrario, Antes de las jirafas podría proponerse como paradigma de prosa totalmente apolítica, donde no solo desaparece el conflicto social típico de la ficción marxista, sino cualquier clase de teoría crítica, materialidad y análisis propio de las literaturas post. ¿Significa eso que los relatos de Candeira nadan a contracorriente de los tiempos? Todo lo contrario. Si recaemos en la revalorización de los cómics, los video-clip, o la deriva del cine hollywoodiense hacia la superproducciones, entenderemos por qué el estilo literario de Antes de las jirafas armoniza perfectamente este momento presente que algunos guionistas han llamado “la era post contenido”. Me referiré a tres aspectos centrales en Candeira, que traducen a alta literatura algunas de las premisas más actuales de las ficciones contemporáneas: la esteticidad, el pulp y la fantasía.

Hay una cita de Black Hole, de Charles Burns, que Matías Candeira coloca como cerradura al comienzo del volumen y que a mí, personalmente, me ha sido muy útil para apreciar la esteticidad de cuentos como “El Extraño”, “La noche repetida”, “Qué tal cariño”, “Una voz en el umbral” o “Ese señor de ahí”. Tanto Candeira como Burns se valen de conflictos domésticos, cotidianos, y luego transforman lo convencional a través de una originalidad estética y la introducción de elementos de extrañamiento. No importa la sencillez de la historia, y la falta de análisis, porque lo fundamental es generar atmósferas, ambientes y sensaciones, aportando al lector una experiencia de disfrute de la novedad de toda esa subjetividad que estimula una estética renovadora. Si nos fijamos, se trata de la misma lógica que siguen los clips de video de TV, desde los publicitarios hasta los musicales, las continuas reactualizaciones estilísticas del súper-héroe o la carrera de los estudios norteamericanos por atraer al público con atractivos más relacionados con la renovación del “arte” de las películas, que con la búsqueda de nuevos sentidos y contenidos. Digamos que, de la vieja fórmula que definía un tipo de práctica cultural como “arte y ensayo”, Candeira coincide con la tendencia actual: más arte y menos ensayo.

Esto hace que la literatura de Candeira resulte más cool que otras más sociológicas (nadie duda que hoy lo social se halla en la antípoda del cool). Y no solo por esta hiper-estetización. Su utilización del pulp puede considerarse muy de moda, dentro de la tendencia global de apropiación de productos culturales populares para su traducción a códigos de alta cultura. La misión de la literatura respecto al pulp siempre debería ser apropiarse de él para convertirlo en un relato más trascendente, más penetrante, de mayor calidad artística. El pulp, como la publicidad, resulta interesante por la desnudez de sus inferencias, las connotaciones de su simplicidad, y su adecuación a los gustos, el pensamiento y la moral de su contexto original de recepción. “Manhattan Pulp”, uno de los relatos más interesantes de Antes de las jirafas, juega a hacer literatura del yo con el Dr. Octopus, uno de los villanos del cómic de Spiderman, dando lugar a una sensibilidad y una serie de emociones complejas, que contrastan con la intrascendencia que habitualmente impera en el universo Marvel. La estrategia narrativa resulta análoga a otra empleada por Oscar Gual, en Fabulosos monos marinos, cuando relata la historia de los “nihilistas” -los alemanes tecno pop que fingen ser secuestradores en la película de El Gran Lebowski– utilizando un mundo y unos personajes prestados para desarrollar una ficción paralela. Ambos autores se apropian un relato que presuponen en la memoria colectiva de sus lectores, y adoptan la perspectiva de los antagonistas dando una nueva vitalidad a esa ficción. Así, el escritor completa esa ficción, la rellena, ampliando lo elíptico, lo oculto, y sigue inventando sin deformar los límites de la obra original.

Se abre aquí una lectura sobre cómo el consumo masivo de ficción, provocado por una ampliación de la oferta y la accesibilidad sin precedentes, permite hoy más que nunca una experiencia vital quijotesca, imbuida en universos fantásticos que acaban por sustituir completamente a lo real. En Matías Candeira sorprende la falta de fisuras en su imaginario, suma de fantasías personales e imaginarios prestados, donde resulta casi imposible encontrar algún rastro de sus coordenadas individuales, del contexto español o de cualquier otro contexto verídico. Su ficción habita por completo esa zona neutral donde la ficción se alimenta de sí misma. Por poner dos ejemplos: cuentos como “Noche de bodas”, reelaboran en clave literaria la road-movie con crimen que recorre el desierto americano. Y el leit motiv y título del nuevo blog del escritor es “Besarte en un Delorean”, todo un tributo a un pasado cultural compartido de entertainment (el Delorean es el coche usado por Martin McFly en Regreso al Futuro), con esa evocación del beso en el coche, tantas veces tematizado por la ficción audiovisual americana. Otros relatos confirman esta apuesta por la fantasía, que gana cuando adopta tintes irónicos (en “Fractura” p.ej), y que personalmente yo celebro como una reivindicación de la imaginación, frente a otras tendencias como la literatura del yo, con sus conocidos prejuicios hacia lo fantasioso. Una frase del cuento “Revolución” me sirve bien como lema: “Definitivamente, están pasando cosas extrañas. Por fin”.

Esta entrada fue publicada el 12/07/2011 a las 9:27 am. Se guardó como Crítica, Quimera y etiquetado como , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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