El círculo de cultura de Podemos. Una evaluación

Hace unas semanas me apunté al círculo de cultura de Podemos. Tenía mucho interés en conocer su trabajo y contribuir a él en la medida de mis posibilidades. Después de participar durante ese periodo en sus foros de Internet, he creído útil anotar aquí mis primeras impresiones. Solo pretenden servir como testimonio personal del proceso que se está viviendo.

Existe una razón para compartir conclusiones tan prematuras: el Círculo de Cultura (y presumiblemente todo Podemos) se halla en pleno proceso de constitución, y es fundamental evaluar sus puntos de partida para seguir avanzando en su diseño. Mi evaluación crítica quiere, ante todo, servir como llamada a los simpatizantes de Podemos con capacidad, experiencia y formación en el sector cultural, para que tomen conciencia de la necesidad de implicarse más en la construcción y las actividades del círculo. Cuento con la inteligencia de los lectores que comprenden la necesidad de la crítica constructiva para cualquier empresa humana que aspire a la excelencia, ya sea un libro, un puente, una operación quirúrgica o un partido político.

¿Para qué sirve el Círculo de Cultura?

La dirección de Podemos ha hecho circular un borrador de sus principios organizativos. En él se viene a decir que los círculos son el alma de Podemos: “La unidad básica de organización de Podemos es el círculo. El círculo es la herramienta con la que PODEMOS promueve la participación, el debate y la relación activa con la sociedad. Los círculos PODEMOS pueden ser de carácter territorial o sectorial”. Y se apostilla: “es tarea de todos y todas elaborar en los próximos meses un protocolo de validación y reconocimiento de los círculos”. Todos los círculos, tanto territoriales como sectoriales (es decir, tanto los municipales y autonómicos como los temáticos tipo “cultura”, “educación”, “ejército”, etc) se declaran soberanos a la hora de decidir su funcionamiento interno. Sin embargo, mientras el partido le confiere todo el poder a los círculos locales en cuanto se atengan a los principios éticos del partido, en ninguna parte se aclara qué poder real ostentan círculos temáticos como el de Cultura. No hay ningún punto del borrador donde se especifique si sus propuestas serán vinculantes o no para la dirección del partido, ni ninguna declaración formal que los dote de poder legislativo o ejecutivo alguno, como sí se les confiere a los territoriales. Con el reglamento actual, el círculo de cultura muy bien podría pasarse un año desarrollando un gran programa de consenso sin que la dirección del partido tuviera obligación alguna de aplicarlo. Este vacío contribuye a crear una confusión, ya que, como participantes del círculo no sabemos qué papel tendrá nuestra actividad. No tiene nada que ver convertirse en una fuerza vinculante que quedarse en grupo de debate tipo think tank de amigos de la cultura. Hasta que el poder de los círculos sectoriales no quede aclarado será difícil desarrollar bien su funcionamiento.

¿Quiénes lo forman?

Actualmente, todos aquellos que hemos rellenado un simple formulario. Existe un grupo de organizadores y cabezas visibles que han desarrollado una mínima estructura de foros on line donde los inscritos hemos sido repartidos en diferentes grupos de debate. En los foros que yo he podido visitar he encontrado a gente muy valiosa, con un discurso coherente e informado sobre cultura y política. Sin embargo, la mayoría de los miembros nunca participan. No me ha sido facilitada ninguna documentación donde consten los nombres, funciones ni contactos de los coordinadores que arrancaron y gestionan hoy el círculo, ni tampoco de la totalidad de los integrantes. Tampoco tengo noticia de que exista un directorio que recoja los contactos de todos los grupos de cultura insertos en círculos locales, pese a que me consta que son muchos y activos. En ningún sitio queda tratada la relación de este círculo “nacional” y los locales.

¿Cómo está organizado?

La hoja de inscripción que se facilita en la página web pide al solicitante que elija por su orden de preferencia los grupos de debate en los que está más interesado. Estos son: hegemonía cultural, políticas culturales, industrias culturales, apoyo colectivo, políticas locales y cultura pedagógica. Después de que mi solicitud fuera aceptada, los organizadores me incluyeron dos de ellos: industrias culturales y formas de asociación, lo que básicamente significa que tienes acceso a sendos foros privados de discusión de la plataforma gratuita Loomio, cuyo funcionamiento es idéntico al de cualquier foro de internet. De los dos grupos en los que participo, uno de ellos (formas de asociación) es fantasma: la totalidad de su actividad se reduce a un único comentario (mío). En el otro, políticas culturales, sí funciona y sigue activo en estos momentos.

Aunque esta estructura de funcionamiento cumple para este momento fundacional, sus carencias son demasiadas para aceptarlas a corto plazo. Los usuarios solo tenemos acceso a los foros donde nos han incluido, de manera que no vemos lo que otros grupos de trabajo están haciendo, y es imposible realizar debates transversales. Evidentemente se ha querido evitar la división gremial (literatura, cine, música, etc), quizás por un buen deseo teórico, pero en la práctica ha supuesto arrancar con debates demasiado generales, en vez basados en gremios donde los profesionales de cada uno de ellos nos hubiéramos visto más capacitados para aportar.

Mi impresión es que esta fragmentación y falta de integración está contribuyendo a una escasa participación, ya que apenas ninguna discusión de mi grupo alcanza más de tres o cuatro intervenciones. No hay nada parecido a un ritmo fluido de conversación. En un grupo de treinta y dos personas que conforman Industrias Culturales, me atrevería a decir que apenas el 10% ha dejado algún comentario en los últimos 15 días.

Más allá de esos foros y ese objetivo de pensar en los objetivos, no se me ha hecho partícipe de ninguna otra organización: no hay grupos de trabajo “material”, no hay reparto de tareas ni responsabilidades, no hay cargos, no hay más deberes que hacer ni más agenda que la preparación que esa cita presencial en septiembre. El organizador del foro se sitúa como un participante más, sin ninguna función añadida observable.

¿Sobre qué se está trabajando?

Actualmente, el grupo de industrias culturales se ha centrado tres grandes temas: un debate teórico sobre qué se entiende por industrias culturales y el sentido público de la industria cultural; otro más práctico sobre qué políticas culturales podrían aplicarse para mejorar la industria cultural; y finalmente varios hilos de tipo organizativo, como el que invita a hacer una lista de sectores a los que el grupo debería dirigirse para hacer una gran consulta. Como decía anteriormente, el flujo de comentarios es escaso y la mayoría de hilos no cosechan más de una o dos respuestas. Los hilos con una discusión más larga se produjeron hace varias semanas, presumiblemente gracias a las energías aún vivas de la reunión presencial que tuvo lugar en Madrid.

Sobre qué he trabajado yo.

Creo que mi principal intervención ha ido dirigida a proclamar la necesidad de organizarse antes de ponerse a discutir sobre medidas políticas concretas y análisis teóricos de la situación de la cultura en España. Mi preocupación, sobre todo, ha sido llamar la atención sobre el escaso valor que puede tener un debate sobre asuntos tan complejos que se desarrolla en una comunidad tan cerrada y de momento tan pequeña y azarosa como esta. Yo, que he sido profesor universitario en dos continentes y soy un novelista publicado reconozco que apenas tengo competencia para opinar sobre la mayoría de temas que se han lanzado. Será quizás por mi actividad investigadora que entiendo que solo a través de un alto grado de especialización y experiencia puede llegar a desarrollarse el conocimiento necesario para aportar seriamente a una discusión sobre políticas e industrias culturales.

En Podemos se insiste sobre todo en el empoderamiento ciudadano. Sin embargo, tener el corazón en su sitio y una ideología afín no te convierte en una persona dotada para la gestión pública. Por mucho que los ciudadanos sean los ostentadores de la autoridad moral para decidir el rumbo del país, la política tiene un aspecto técnico y especializado que necesita de profesionales que los lleven a cabo, y sean capaces de materializar con medidas concretas el sentir popular, medidas que la gente como yo no está capacitada para desarrollar. Mi impresión es que la buena voluntad de incluir y empoderar a la ciudadanía para que participe en estos círculos no se quiere empañar con alusiones a la necesidad de una élite de especialistas que, en última instancia, posean la experiencia y los conocimientos necesarios para crear leyes y ponerlas en funcionamiento. Mi opinión es que el círculo de cultura, antes que nada, necesita de un núcleo de profesionales que coordine su actividad y la dote de verdadero sentido. Y eso tampoco será posible si Podemos no formaliza poder alguno para este y otros círculos.

Manifiesto final

Hay oportunidades históricas. Podemos ha desestabilizado el bipartidismo y abierto una oportunidad real de que nueva política llegue a suceder. El momento para diseñar el futuro de la política cultural en España puede ser ahora, y puede ser en Podemos. Son los grandes artistas, gestores, empresarios y trabajadores del sector que llevan décadas viviendo la cultura en este país que tienen la VOZ, la capacidad, y la fuerza moral, los que tienen que sentarse en Podemos a discutir. Quizás entonces podamos hablar de que el mundo de la cultura por fin ha sido capaz de proponer soluciones inteligentes y consensuadas por las que merece la pena luchar en la calle, en las urnas y el parlamento.

La relación entre Podemos y el mundo cultural actual hoy puede explicarse con una alegoría. Hay un salón con las puertas abiertas. En la mesa se sienta Podemos y en la puerta hay un cartel que dice “entra y participa.” Muchos se quedarán fuera criticando lo que otros construyen. Desde la barrera dirán “lo estáis haciendo mal”. Los que están sentados les responderán: entonces venid y ayudadnos. La mayoría de los críticos se darán media vuelta, y pronto olvidarán que fueron invitados, que pudieron moldear aquello, lo olvidarán y seguirán criticando como se critica el orden establecido, ese que nos es dado y no se puede cambiar. Otros críticos sin embargo entrarán, se sentarán y discutirán. Y si son gente inteligente y profesional se sentirán bien, porque saben que los grandes proyectos se fraguan en las más fieras batallas intelectuales, batallas honestas y honorables donde ganarán las mejores ideas. A esto hago un llamamiento: no a una acción electoral, no al activismo ciego, no a fabricar lemas vacíos de esperanza, optimismo, ilusión: llamo a la batalla campal de las ideas, al enfrentamiento del que deberían emerger los mejores proyectos para salvar la cultura en este país y crear un grupo de hombres y mujeres capaces de llevarlos a cabo y luchar por ellos en las cámaras y los ayuntamientos.

En el círculo de cultura hay papel en blanco, sillas por llenar, cajas y cajas de arena. Estamos ante el inicio de una nueva forma de hacer política, y no hemos hecho más que comenzar a comprender y explorar las posibilidades. Yo no soy un amante de Podemos. Y la política me asquea y me aburre tanto como a cualquiera. Pero sí soy un amante de la cultura, y sí me siento responsable de su futuro. No debemos luchar por nosotros ni por un maldito partido político, sino por la maldita cultura. Y se necesita toda la ayuda de los más capaces.

Esta entrada fue publicada el 14/08/2014 a las 8:20 am. Se guardó como Crítica y etiquetado como , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

4 pensamientos en “El círculo de cultura de Podemos. Una evaluación

  1. Genial artículo que debemos leer no sólo en los círculos de cultura, sino en todos, para reflexionar sobre la Cultura de Podemos…

  2. Humberto benavente en dijo:

    Hola elespigado, estoy de acuerdo con todo lo qie dices, ¿qué propones para crear las lineaa generals en cultura? Proponew preguntat a los funcionarios de cultyra que están gestionando la cuktura nacional todos los días? A las empresas del sector?¿Cómo vas a juntar a toda esta gente a realizar debate?

    Es muy interesante lo de los circuloa sectoriales pero como bien has dicho tienen que tenrr un núcleo de expertos en la materia, historiadores del arte, productores de cine, empresas de restauración de patrimonio funcionarios públicos e incluso algún profesional del turismo para no olvidar que la cultura es tan importante por.su alto valor hacia los.visitantes… Espero tu respuesta, saludos miguel

  3. Hola, Humberto, gracias por tu participación. Precisamente no propongo líneas generales porque estoy de acuerdo contigo en el segundo párrafo. De hecho, mi ofrecimiento durante mi breve participación en el círculo fue proponer buscar formas de realizar una profunda consulta entre profesionales y expertos en cultura de todo el estado, y no solo entre simpatizantes de Podemos. Un problema de la política ciudadana es que muchas veces solo se quiere opinar y pontificar, es decir, adoptar el rol del gestor, cuando lo que hacen falta son más activistas, o sea, gente que haga trabajo de campo para llevar a cabo un proyecto como esta consulta de la que hablo.

  4. roge en dijo:

    El humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra: https://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%ADrculos_bolivarianos .
    Estos nuevos grupos que se aprovechan de la ilusión y las buenas intenciones de los jóvenes y de los mas débiles de la sociedad, deberian arder en la hoguera de las vanidades.

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