¿Se puede volver al blog como se volvió al vinilo?

¿Internet ya es lo suficientemente antiguo como para rescatar versiones mejores de su pasado?
A veces, como con el vinilo o con eso de tejer, redescubrimos que tecnologías y prácticas en desuso nos ofrecían algo valioso que sentimos perdido y queremos recuperar.
Como tantos, yo abandoné mi actividad bloguera para entregarme a Facebook, que me ofrecía una vía más ágil, adictiva, excitante y social para expresarme y tirarme el rollo.
Al principio Facebook no se me daba bien, pero luego sí. Y me ha dado grandes momentos. He vivido enganchado a mis likes, a la gente que escribe posts increíbles y a seguir en contacto con personas que quiero mucho y solo veo ahí.  Y no solo eso: Facebook me ha hecho mejor escritor. ¿Una herramienta que en tiempo real te permite medir la popularidad de una idea, una historia, un tono? Impagable.
Sin embargo, de un tiempo acá Facebook cada vez me resulta más odioso, tanto por los cambios de su funcionamiento como por la política de la empresa. Y después de dejar los antidepresivos y trabajar un mes como community manager, no lo soporto más. No voy a entrar en detalles sobre las maldades de esta red; son demasiado obvias.
Así que abro de nuevo mi blog, como quien cancela su cuenta Premium de Spotify y se compra un tocadiscos.