Pensamientos que vienen en bolsitas de kétchup

Te traen las bolsitas de kétchup con la comida a domicilio, aunque no las pidas. Igual que los pensamientos kétchup, que se cuelan por los intersticios de la conciencia sin que nadie los haya invitado.

El kétchup siempre refulge. Lo embolsan en plásticos relucientes para darle nobleza a ese cumshot que el imperialismo gustativo nos arrojó a la boca de pequeños. Nos relamimos. Fue gustoso. Y luego nos hicimos mayores y acabamos comprando nuestra propia comida a domicilio con la invariable guarnición de bolsitas de kétchup.

Por otro lado, nuestros pensamientos kétchup también vienen gratis, nadie los pide, y se acumulan en un rincón esquinado de nuestra mente, junto al limón reseco que absorve los malos humores.

Los pensamientos kétchup no son obsesivos. El kétchup nunca lo es. Pero sí son resistentes. El kétchup siempre lo es.

La información es lo que más se parece a la comida sin serlo. Y entonces, ¿para cuándo un nutricionismo informativo?

Los pensamientos kétchup perduran como lo hace todo lo que no es del todo despreciable. Y nos otorgan una falsa sensación de remanencia cuando la verdad es que no hay nada más triste que la blancura gélida de una mente sin más que pensamientos kétchup a los que echar mano.

Las bolsitas de kétchup nunca fueron invitadas a nuestras vidas, pero nuestro atávico apego a cualquier fuente de comida nos impide deshacernos de ellas. Asimismo, el pensamiento kétchup tampoco, pero nuestro átavico apego cualquier información “relevante” también impide a nuestro cerebro deshacerse de él.

Para que se entienda. Uno de mis pensamientos kétchup es:

Todo lo que pienso de la gala de los Goya.

Yo nunca pedí saber nada sobre la gala de los Goya. Pero todos los años hay un momento en que empiezan a llegarme avances, retrasmisiones, directos, reportajes, imágenes, titulares, tuits, odio y fandom de la gala de los Goya, y todo ello envuelto en las mismas bolsitas relucientes de información que no acabas de despreciar porque te las dan gratis, y quién sabe si las vas a necesitar.

¿No es increíble? Nuestros primitivos sistemas cerebrales retienen información con el mismo síndrome de Diógenes con que almacenan cualquier comida no perecedera, de la cual, la bolsita de kétchup (por si no ha quedado ya claro) es el exponente más innoble.

A mí me gustaría invitar a mi cerebro a un café para enmendarle unas cuantas cosas sobre su (nuestro) stockpiling de pensamientos kétchup. Me gustaría explicarle que no tiene que lanzarse a guardar toda la información que escucha sobre la gala de los Goya como otros se lanzaron a almacenar papel higiénico cuando comenzó la pandemia.

-Mira, cerebro, no me ayuda a mi supervivencia ni a inseminar hembras. Y ya que estamos lo mismo te digo sobre Rafa Nadal, C. Tangana y Alaska y Mario. No quiero tener absolutamente un solo pensamiento más sobre la gala de los Goya o sobre toda esa gente. Sé que crees que lo relevante para mi manada es relevante para mí pero, por Dios, espabila, no puede ser que mi propio cerebro tenga el algoritmo de sugerencias más cascao que Google.

Yo imagino a mi cerebro, sentado con las piernas cruzadas y su taza de café en la mano, dedicándome un largo vistazo antes de responder:

-Y si no quieres que piense en la Gala de los Goya, ¿por qué me expones a verla?

-¡Porque no puedo evitarlo! ¡Está en la tele, en Twitter, en la radio! ¡Porque es imposible que no te la cuelen!

-No es cierto—. Aquí el cerebro haría una pausa para sorber su café, solo lo justo para deshacer el dibujo con forma de hoja que un empleado de la franquicia le ha hecho en la espuma.

-¡Sí es cierto!

-No -diría, mientras abandona el café (que yo habría pagado antes en caja), se levanta, se ajusta el chaleco (porque mi cerebro viste de tres piezas y se parece a Jude Law)—. Sí que puedes. Igual que puedes dejar de llamar a esos restaurantes de comida basura. Deja de ver telediarios, deja de escuchar la Ser, deja Twitter, deja los grupos de Whatsapp. Dile tus amigos infoxicados que se callen de una vez. Y yo dejaré de tener pensamientos kétchup.

Uncategorized