Cómo me hice pastor de globos

Creo que ha llegado el momento de contar cómo me hice pastor de globos. Ocurrió ayer. Pero no ocurrió hace poco; cuando de globos se habla un día es muchísimo, como una década. Un globo ya es un octogenario chuchurrío a la semana de haber nacido.

Así que en los tiempos remotos de ayer por la tarde me ordené a mí mismo pastor de globos. Ocurrió porque vine a ver a Apolonia y me encontré su salón lleno de globos. Voy a hacer un pórtico de globos, me dijo, lo pondré en la tienda para celebrar la primavera. ¿Me ayudas?

Había muchos globos en aquel salón pero aún faltaban más así que me puse a parirlos. Con estas manos que escribo traje al mundo al menos veinte. Mientras Apolonia quitaba el fregao, yo los alumbraba con mis propias manos embadurnadas de soplido. Tal y como salían ya se echaban a rodar. Los globos nacen caminando; no hay nada entre lo interte con más voluntad de moverse. Se elevan a la mínima brizna de aire para inseminar de fiesta los pisos y los jardines.

Al poco la casa entera se había llenado de globos. No se podía pasar sin disgregarlos por todos los rincones. Sus trayectorias eran pura física dispersa, como de bolas ingrávidas sobre un extraño billar con forma de piso.

Me dispuse a guiarlos a algún redil improvisado, hasta juntar un rebaño. Ahí justo es cuando me hice pastor de globos.

Apolonia dice ahora que ya no hacen falta más globos pero yo esta tarde me pondré a traer más al mundo. Es lo único que me interesa ahora. No estoy obsesionado. Solo es que quiero huir de la profundidad.

Así es; soy una persona profunda, pero ser profundo te lleva a la profunidad. Y no se necesita una sola idea para llenar un globo. No se necesita una sola palabra. Solo se necesita el aire de mis pulmones, que apenas es mío el tiempo suficiente para llamarlo mi aire. El globo se lleva de mí lo más ligero que tengo.

E incluso cuando el globo estalla, es una fiesta.

No para los perros, claro. Les aterrorizan. No entienden que la muerte de un globo es una fiesta. Creen que la muerte de un globo es un alma de perro que estalla.

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